LA FIESTA DE GEORGE

Son las 4 de la madrugada, tengo mucho calor, es verano mis sabanas están húmedas no puedo dormir, aún está oscuro falta poco para que amanezca. En mi mesa de noche  descansa mi teléfono, pero está en silencio,  lo reviso, veo y nada  ningún mensaje,  no puedo más me consume la incertidumbre  no saber nada de ella. Minutos después no resisto le envió un mensaje, no importa la hora ella esta despierta, lo sé. “Te extraño y quiero verte” Segundos después se oye la melodía de nuestra canción sé que es ella su mensaje  dice “No lo voy a negar te extraño y quiero verte pero esto ya no tiene sentido”… “olvídate de mí”. Al fin ya se su respuesta, solo eso  quería saber, no hay vuelta que darle no puedes obligar a nadie que te quiera cuando te enamoras… cada vez…

Recuerdo la primera vez que la vi, fue a principios de los 90. Fue en el  cumpleaños de George cumplía 18 años todo un acontecimiento en esos días, era el primero del grupo que  llegaba a la mayoría de edad, tambien que fue un sábado por la noche en las vacaciones  de verano.

Empieza el día y debo alistarme para lo que será una gran noche, aun es de día salgo a la calle a buscar a mis amigos y solo encuentro a uno mi brother Carl  le pido que me acompañe a recoger unas cositas, su respuesta es Okey vamos, conversamos de todo pero sobre todo lo que seria en la noche, con que ropa sería ideal ir para la ocasión, si es formal o casual, le respondo  tranquilo  no te preocupes vamos así sport casual, Walter ya sabe nos reuniremos por la noche vendrá a mi casa para ir juntos y no podía faltar en nuestra conversación las últimas  novedades de las amigas del barrio de amores pasados y por los que vendrán esto era pan de cada día.

Las horas pasaban y quedamos en salir a las 8 de la noche. El punto de encuentro, el de siempre, el Psje. “Donde mueren los valientes” jajaja… en este pasaje los perros están sueltos cada uno más bravo que el otro ya se imaginaran cuando alguien extraño intenta cruzar y llegar a una de las casas.

Siendo las 8 de la noche nuestro silbido secreto rompe la calma d la noche, es el llamado de reunión, ese silbido muy nuestro, salgo raudamente, el apretón de manos, abrazos y claro antes  de partir recargaremos  energía escuchando un poco de rock en español de “El TRI” “el vicioso” y de “GIT “siempre fuiste mi amor”.  ya es hora de irnos me dice Carl, si  vamos le respondo  él va con su clásico jean vaquero azul, polo piqué blanco y yo con mi vaquero negro, camisa drill manga larga verde olivo con ribetes negros en las mangas, las puntas del cuello de la camisa en forma de corbata michi y botines negros, al poco rato llega Walter vestido con pantalón  dril color beige con bolsillo militar,  camisa drill del mismo color y su calimod beige, empezó la joda, rumbo a la carretera por la ruta del bus que nos llevara al point,  haciendo chacota como siempre, segundos después llego el bús, un “microbús” que se caía a pedazos, subimos como pudimos y empezó el viaje de “supervivencia” subir al bus sí que es difícil el bus lleno de gente colgada del estribo con las puertas abiertas, en la última escalinata nosotros colgados y con medio cuerpo afuera  ahí estamos nosotros, con el viento sobre nuestros rostros, despeinados  le digo Carl  imagínate que  estamos montados en una  moto Harley Davison todo unos renegados dueños de la autopista.

 Un fuerte golpe nos hizo saltar  desequilibrándonos volviéndonos a la realidad, Walter casi se cae pero logramos sujetarlo, fue un obstáculo   en el camino, aún falta por llegar estamos a medio camino, terminó  la carretera la ciudad conocida y empieza la naturaleza, el tramo de trochas, esto parece un barco en altamar por el vaivén del bus, ahora somos dos nautas tratando de domar una tempestad.

Minutos después llegamos a nuestro destino  y un perrito “chuskerril” nos da la bienvenida moviéndome  la cola, su  ama es una vendedora de golosinas quien nos mira con desconfianza.

 Aprovechamos para comprar algo para el camino, claro no podía faltar los cigarrillos Ducal, chiclets, halls, nos abastecemos comprando lo suficiente,  encendemos un cigarrillo de camino al “party” y  nos encontramos con amigos de George, los “Latin Judavis” gente rankeada quienes dan seguridad en una discoteca por la zona, nos vemos más tarde nos dice “pequeño Juan” con las “provisiones” de ley, el un moreno, alto, y  fornido con cara de pocos amigos no era nuestro caso felizmente. ..CONTINUARA

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